
Un paseo con muchas paradas
El paseo marítimo de Sitges se puede recorrer en media hora caminando. Pero es difícil conseguirlo. Mucho. El motivo es que tendrás continuos motivos para parar y hacer escalas, ya sea para disfrutar de alguna de las playas urbanas que lo abrazan -hasta 8- , para comer en alguno de los chiringuitos o restaurantes que hay a lado y lado, para comprar en la Feria de Artesanía o para quedarte con la boca abierta alguna de las mansiones novecentistas que hay en parte de los tramos.

Continuar el paseo desde Sant Sebastià hasta el Port de Sitges-Aiguadolç
El Passeig Marítim de Sitges no acaba en las escalinatas de la parroquia de Sant Bartomeu i Santa Tecla. Aunque el suelo embaldosado cambie y haya que subir esas escaleras, la ruta por el frente marítimo de Sitges sigue por el núcleo antiguo de Sitges, para conectar desde la calle de Fonollar con el mirador de la Plaza Vidal i Quadras, desde donde vemos la laya de Sant Sebastià, una de las preferidas por las familias sitgetanas. Desde allí podemos subir hasta la ermita de Sant Sebastià para seguir a pie por el Passeig de Balmins. Para completar el paseo hay que ir en dirección al Hotel Melià para, desde la calle de la Bufera, bajar unas escaleras que nos conectará con el siempre animado Port de Sitges-Aiguadolç, que, claro, puede ser también el punto de partida de esta ruta. El orden de los factores no altera el disfrute del paseo.





