Ruta por las casas de los Americanos

El moderno legado de los Americanos

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La marca cultural y social que es Sitges hoy tiene mucho que deberse a un grupo importante de emprendedores locales que fueron a hacer las américas a finales del siglo XVIII para impulsar negocios en las antiguas colonias españolas. Los llamados americanos o indianos hicieron fortuna y regresaron a casa para impulsar una modernización radical de Sitges y levantar mansiones imponentes que hoy conforman un legado único de piedra… y de historia

Mansiones reconvertidas en hoteles

Muchas de estas mansiones son ahora hoteles con encanto, con alfombras de baldosas hidráulicas y jardines donde desconectar…o conectarse. En todo caso, visitar por fuera, estas casas suponen una delicia de formas y colores. Ya sabéis que nosotros no somos muy partidarios de marcaros rutas concretas, pero un buen punto de partida sería la plaza Eduard Maristany, junto a la estación de tren. Desde allí, entonces sí, podemos perdernos sin prisa por esta zona que late con intensidad a nivel social y comercial (ofrece fantásticos bares y restaurantes) y que, como os decíamos, está salpicada de magníficas villas de los ‘americanos’ , muchas reconvertidas en hoteles con (mucho) encanto. Las calles principales en este sentido son Francesc GumàIlla de Cuba y Sant Bartomeu, todas ellas paralelas, y las vías Artur CarbonellSant IsidreGaudenci y Jesús, que las cruzan transversalmente. En esta isla urbana, a cada paso, una mansión. Sólo por poner unos ejemplos: Casa Pere CarrerasCeller Rafael Llopart (antigua bodega que a finales del S-XIX proveía moscatel a la casa real), Casa Antoni Carreres  (Hotel Sitges Royal RoomsCasa Sebastià Sans (Hotel Sitges 1883), Casa Antoni Robert (Hotel Medium Renaixença), Casa Manuel Planas (Hotel Noucentista) o la impresionante Casa Villa Avelina, que acoge el actual Hotel El Xalet.

Casas de los Americanos de Sitges cerca del mar

Si nos vamos acercando al mar, un punto equidistante –y una parada obligatoria-, es la Casa de Bartomeu Carbonell, también conocida como la ‘Casa del Reloj’, de la que destaca su torre. Y ya enfrente del paso marítimo, en el cruce entre el Passeig de la Ribera y la calle de Sant Pau, merece una parada con brisa la Casa Simó Llaurador, sede del actual Hotel Celimar. Esta mansión, de tejado en forma de oleaje con espuma, es un ejemplo muy paradigmático de la forma de ser de los ‘americanos’ y, por herencia directa, de todos los sitgetanos: amor por el arte, por su propia localidad y por el mar. Y amor, claro –ya nos conocéis-, por compartirlo con vosotros.

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