
Ubicado en el rincón más bonito de Sitges
Venga, vamos a situarnos en el Racó de la Calma, en pleno casco antiguo de Sitges, uno de los espacios más bonitos, emocionantes y fotografiados de la localidad. Allí, en un extremo de este rinconcito de acústica insuperable está el Museu del Cau Ferrat. En el otro, la espectacular puerta de entrada al Palau de Maricel, del siglo XV y con capiteles de Pere Jou. Esa puerta da acceso a un festival para los sentidos que no os debéis perder. Hablamos de un imprescindible de Sitges.

Las diferentes salas del Palau de Maricel
El Palau de Maricel, que reúne diferentes estilos, tiene en el novecentismo o arte ecléctico su aroma principal, que se respira en la espectacular ornamentación de sus espacios principales: El Saló d’Or, el Saló Blau, la Sala Capella, la Sala Vaixells, las terrazas (las del tejado en forma de oleaje, aquellas en las que anidan -y cantan- las golondrinas en primavera y verano) o el claustro (desde donde se puede observar una es-pec-ta-cu-lar panorámica del Mediterráneo).

Los artistas y el mecenas del Palau de Maricel
Un poco de historia y nombres propios. El Palau de Maricel fue construido entre 1910 y 1918 por el artista e ingeniero Miquel Utrillo por encargo del magnate, coleccionista y filántropo norteamericano Charles Deering, que se enamoró de Sitges tras visitarla (otro más…qué queréis que os digamos). Y añadimos un tercer nombre propio: el del escultor Pere Jou, autor de los capiteles de la fachada y el interior, reconocidos como una de las mejores muestras de novecentismo de la época.





